Alejarse a veces se convierte en la mejor opción.


Llegas a un punto en el que te replanteas muchas cosas, preguntas vienen y pasan por tu cabeza. Te encuentras en un punto en el que no avanzas, te sientes estancada. El futuro se desvanece como arena en las manos, estas confundida porque todas las ilusiones e imaginaciones que te habías creado en tu mente desaparece, de repente. 

 

Es como tirarse en paracaídas, sabiendo que es tu ilusión y que tienes los arnés que te salvarán de la caída pero lo que no tenías en cuenta es que ese arnés te lo habías imaginado, solo para parecer o sentirte más segura, porque mientras volabas estabas en una profunda libertad y alegría pero la realidad aparece cuando te vas a cercando al suelo y ves que eso tan intenso, mágico y excitante se desvanece en cuestión de segundos, y ahí es cuando te pegas la hostia, cuando tocas fondo, cuando la realidad duele más que la desilusión.

 

¿Qué hacer cuándo estás en esa situación? Hay veces que ni las personas que te rodean, tu familia, amigos, parejas pueden hacer nada para ayudarte. De ahí, solo puedes salir tú. ¿Cómo? Aceptándolo.  Aceptando la realidad, aceptando los errores que cometiste, aprendiendo para las próximas veces, porque estoy segura qué la próxima vez que te tires del avión será de una forma diferente, puede que te pegues otra vez la hostia pero al menos revisarás el arnés, puede que te espere en el suelo una colchoneta que frene el impacto o miles de situaciones más que evitarán que la hostia que te pegaste en su día no sea tan dolorosa las otras veces.

 

Y te preguntarás “¿Qué tiene que ver esto con alejarse?”

Pues muy sencillo. Aunque aceptas todo lo anteriormente dicho, aunque quieras lanzarte del avión a veces donde quieres tirarte no es el sitio adecuado y ahí es donde deberías alejarte, donde debes desplazar el avión hacia otra dirección, por tu bienestar mental.

No digo que seas cobarde y huyas, sino que pienses, piensa en la caída, piensa el sitio, plantea todo en tu cabeza y dite:

 

“¿Merece la pena lanzarme aquí? ¿Merece la pena luchar y tirar de algo o alguien sabiendo que la probabilidad de pegarme la hostia dura es muy alta?” 

 

Cuando te preocupas en ti, cuando te pones como primera opción, te valoras, te quieres y piensas por una vez en tu salud mental, ya sea porque estás harta de vivir esa situación o porque has abierto los ojos de repente. Ahí en ese preciso momento te das cuenta de que alejarte, seguir por otro camino, abandonar ese destino que piensas y sientes dentro de ti que no mereces, es la mejor opción para seguir viva y no perderte.




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